A la hora de incorporar las nuevas tecnologías en el aula podemos encontrar los siguientes problemas:
- Baja fiabilidad de la tecnología que se instala:
- Falta de formación para facilitar la adopción de la tecnología
- La convicción errónea de que la tecnología siempre ayuda al aprendizaje con una adopción indiscriminada y poco razonada.
La tecnología no es buena ni mala por si misma y sin duda nunca debe marcar los objetivos educativos de un docente o un centro educativo. De la misma manera que la televisión puede usarse para ver programas basura, igualmente puede usarse para ver un documental educativo del Discovery Channel. Pensemos a priori qué objetivo nos va a permitir conseguir un equipo o un programa informático antes de instalarlo.
Adoptar una tecnología como la pizarra digital por ser un aparato físicamente vistoso cuando los padres visitan el centro o simplemente están de moda y todos los centros las compran, no son buenas razones . Y he oído ambos argumentos en varias ocasiones. No digo que la pizarra digital (o cualquier otra tecnología) no sea de gran utilidad bien utilizada pero dependerá del uso que le demos, de las edades de nuestros alumnos, de qué asignatura enseñemos e incluso de las dimensiones de nuestra clase para una buena visibilidad desde cualquier punto.
- Limitar el uso de la tecnología al desarrollo de las inteligencias clásicas
Las matemáticas y la lengua son las inteligencias más favorecidas en el sistema educativo y por tanto el uso de las TIC se limita a menudo a este tipo de asignaturas.
Lógicamente, en las ciencias, las TIC permiten a los alumnos desarrollar teorías, evaluar y manipular gran cantidad de datos o probar varias hipótesis usando software especializado. Pero, las TIC ofrecen un gran potencial para el desarrollo de las demás inteligencias de Howard Gardner. La clase puede ver un video en donde se muestra un conflicto entre dos personas. Los alumnos pueden debatir sobre maneras de resolver tal tensión y desarrollar su inteligencia interpersonal. Para conocer cómo desarrollar todas las inteligencias múltiples de Howard Gardner con recursos TIC, aquí tienes un útil mapa conceptual que las relaciona.
- Adoptar software libre pensando que es una opción sin coste alguno.
Sé que este punto es muy controvertido y despierta opiniones muy apasionadas por muchas personas en el mundo de la educación. Mi perspectiva profesional de los últimos años es que las razones por las que se adopta el software libre están llenas de buenas intenciones, especialmente en términos de flexibilidad y costes económicos. Pero en la realidad, lo gratuito tiene también un coste oculto, que en ocasiones es superior al software comercial.
A largo plazo, muchos centros educativos dejan de usar software libre por falta de soporte técnico, formación y dificultad de uso.
La prueba de ello es que los equipos que se entregan a los centros educativos en España tienen arranque dual pero la opción de arranque con Linux se utiliza muy raramente.
Por si fuera poco, además, en España existen 17 distribuciones educativas diferentes de Linux divididas por CCAA (Linkat, LinEx, Lliurex, Max, Molinux, Asturix, Guadalinex, etc). Este hecho dificulta todavía más mantener, gestionar y actualizar todas las distribuciones por parte de los docentes y técnicos.
- Educar a los padres en la tecnología que se va a usar en el aula
Por último, creo que es una idea interesante involucrar a los padres en el uso de la tecnología que se realiza en el centro. La mayoría de padres no ven ninguna diferencia entre usar Facebook y una plataforma Moodle, simplemente por puro desconocimiento. Para ellos, su hijo está continuamente en Internet y chateando con sus compañeros de clase. Cuando una tecnología no se entiende, normalmente se rechaza y un plan de estudios basado en las TIC puede crear conflictos familiares, si no se sabe explicar y comunicar.
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